viernes, 27 de noviembre de 2009

Edgar Allan Poe


ANNABEL LEE


Fue hace muchos, muchos años,
en un reino junto al mar,
donde vivía una joven que tal vez conozcáis
por el nombre de Annabel Lee;
y esta niña vivía sin otro pensamiento
que amarme y ser amada por mí.

Era una niña y yo era un niño,
en aquel reino junto al mar,
pero nos amábamos con un amor que era más que amor,
yo y mi Annabel Lee,
con un amor que hasta los alados serafines del cielo
nos envidiaban a ella y a mí.

Y esa fue la razón de que, hace muchos años,
en aquel reino junto al mar,
surgiese un viento de una oscura nube aquella noche
helando a mi hermosa Annabel Lee;
así que acudieron sus parientes de alta cuna
y la alejaron de mí
para enterrarla en un sepulcro
en aquel reino junto al mar.

Los ángeles, ni la mitad de dichosos en el cielo,
nos envidiaban a ella y a mí:
¡Sí!, ésa fue la razón (como todos saben,
en aquel reino junto al mar)
de que surgiese el viento de una nube, una noche,
helando y matando a mi Annabel Lee.

Pero era nuestro amor mucho más fuerte que el amor
de los que eran mayores que nosotros,
de los muchos más sabios que nosotros,
y ni los ángeles del cielo allá arriba
ni abajo los demonios, bajo el mar
podrán separar jamás mi alma del alma
de la hermosa Annabel Lee;

Pues la luna no luce sin traerme sueños
de la hermosa Annabel Lee;
ni se eleva una estrella sin que vea en ella los ojos brillantes
de mi hermosa Annabel Lee;
y así, durante toda la noche yazgo tendido al lado
de mi querida, mi amada, mi vida, mi esposa,
en aquel sepulcro junto al mar,
en su tumba junto al sonoro mar
.

No hay comentarios:

Publicar un comentario